Etapa 2. Interrogatorio
Símbolo:
El espejo
La confrontación con uno mismo.
«Interrogatorio» habla de la pregunta como punto de partida, de la responsabilidad sobre la propia vida y de la duda sobre el destino. Es un diálogo contigo mismo sobre qué decides, qué eliges y qué aceptas. No busca certezas: busca entender desde dónde y hacia dónde caminas.
Dicen que el destino es algo más que merecido,
pero otra vez he vuelto a acertar.
Es un largo camino, cuentan que alguien ha sufrido
y que a veces no consiguen superar.
Lanzo mis preguntas a la gente que me escucha,
si esta decisión depende de mí,
si mi vida ya está escrita, si aparezco en una lista,
y estas frases yo no las escribí.
O quizá, lo tengo que vivir.
Qué más dará, siéntelo igual,
la pregunta que jamás responderán.
Y la verdad, es solo estar,
y no pienses que ya no hay marcha atrás.
Puedes entregarte, no es un sitio de cobardes,
yo he comprado un kilito de fe.
Si paseas por la acera y la gente no te mira
es porque nadie te tiene que ver.
Ser autor y ser testigo,
tengo cierto compromiso en querer hacer las cosas muy bien.
El disfraz que me ha tocado, aunque siempre sea el malo,
paso a paso me consigo entender.
Al final lo tengo que vivir.
Qué más dará, siéntelo igual,
la pregunta que jamás responderán.
Y la verdad, es solo estar,
y no pienses que ya no hay marcha atrás.
Si esto iba de sentir, de no entenderlo todo,
de sentarse a pensar, donde ya no queda hueco.
De enfrentarse una vez más a este interrogatorio,
la pregunta se repite.
Si esto iba de sentir, de no entenderlo todo,
de sentarse a pensar, donde ya no queda hueco.
De enfrentarse una vez más a este interrogatorio,
la pregunta se repite, otra vez.
Mantra
“Al final lo tengo que vivir.”